La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales supondrá un pilar fundamental para el desarrollo de esta política de protección de la salud y será el resultado de la adaptación de varias directivas europeas en prevención de riesgos, especialmente la Directiva del consejo 89/391/CEE de 12 de Junio, relativa a la aplicación de medidas para promover la mejora de la salud de los trabajadores en el trabajo.

 El objeto de la presente Ley es promover la seguridad y la salud de los trabajadores mediante la aplicación de medidas y el desarrollo de las actividades necesarias para la prevención de riesgos derivados del trabajo.

 Los trabajadores deben conocer los riesgos a los que están sometidos para poder evitarlos. Y para conocerlos deben tener la formación necesaria. El empresario debe proteger al trabajador de estos riesgos y en consecuencia debe garantizar que el trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo. 5 Prevención de Riesgos Laborales PEMP.