La actividad de limpieza comprende todas las tareas que tienden a mantener en condiciones higiénicas adecuadas y en orden los lugares de trabajo, de manera que en ellos no se acumule polvo, materiales de desecho, vertidos, etc., y se lleva a cabo mediante la utilización de maquinaria apropiada, también a mano, y casi siempre con agua y detergentes varios.

Son muchas las ocasiones en las que, por rutina, tendemos a considerar que el trabajo cotidiano carece de riesgos importantes, así ocurre también con los trabajadores que realizan las tareas de limpieza, ya sean de la propia empresa, o de una empresa externa subcontratada. Sin embargo, debemos tener presente que en el sector de la Limpieza confluyen muchos factores de riesgo, algunos de los cuales se materializan en accidentes o enfermedades profesionales.

Contrario a lo que a veces se piensa, esta actividad profesional es bastante compleja, debido a la utilización de equipos de trabajo y sustancias; y también es una actividad especialmente peligrosa por sus características: son muchos los sectores productivos donde se desarrolla y además de sus propios riesgos, en muchas ocasiones los operarios de limpieza están sometidos a los de las instalaciones donde prestan servicio.

Los riesgos posturales, la utilización de sustancias químicas diversas, el uso de las máquinas, en ocasiones complejas, con las que se realizan las tareas y la organización del trabajo son algunos de los puntos a los que debe prestarse especial atención con el fin de implementar métodos operativos con comportamientos seguros y lograr de este modo cada vez un mayor nivel de seguridad y salud para los trabajadores.