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ASESORIA TÉCNICA DE INGENIERÍA Y PREVENCION S.L.

El trabajo en laboratorio presenta una serie de riesgos de origen y consecuencias muy diversas, relacionadas básicamente con las instalaciones, los productos que se manipulan (también con las energías y organismos vivos) y las operaciones que se realizan con ellos. Respecto a los productos hay que tener en cuenta que suelen ser muy peligrosos, aunque normalmente se utilizan en pequeñas cantidades y de manera discontinua.

La prevención de riesgos en los laboratorios presenta unas características propias que la diferencian de otras áreas productivas. Además, la implantación de criterios para el aseguramiento de la calidad, tanto si se trata de la obtención de una acreditación tipo GLP (Buenas Prácticas de Laboratorio) o NE 45001 o la certificación sobre la base de una norma ISO 9001, lleva implícita la aplicación de una política de seguridad. La experiencia demuestra que en los laboratorios que han implantado una política de calidad presentan un alto nivel de seguridad.

La normativa legal en materia de seguridad alimentaria considera necesario que las empresas alimentarias apliquen un sistema de autocontrol basado en los principios del Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico (APPCC). El sistema APPCC  es un método de gran eficacia para garantizar la seguridad de los alimento, ofreciendo tal confianza que, en numerosos países, incluida la Unión Europea, es de aplicación obligatoria desde los años 90.

Un sistema de autocontrol basado en los principios del APPCC es un conjunto de procedimientos elaborados y puestos en práctica de forma permanente por las empresas alimentarias, esencialmente preventivos, y dirigidos a conseguir que los alimentos que ofrecen al consumidor sean seguros.

El trabajo social, en sus distintas formas, se dirige a las múltiples y complejas relaciones entre las personas y su entorno. Su misión es la de permitir que todas las personas desarrollen su potencial, enriquezcan sus vidas y puedan prevenir las disfunciones. El trabajo social profesional está centrado en la resolución de problemas y en el cambio. Por ello, los trabajadores sociales son agentes de cambio en la sociedad y en la vida de las personas para las que trabajan. El trabajo social es un sistema de valores, teóricos y prácticos interrelacionados entre sí. El trabajo social se enfrenta a las fronteras, desigualdades e injusticias que existen en la sociedad. Responde a las crisis y emergencias, así como a los problemas personales y sociales del día a día.

Utiliza distintos conocimientos, técnicas y actividades consecuentes con su doble centro de atención  en las personas, por un lado y en sus entornos, por otro.

Las intervenciones del trabajo social abarcan desde la atención individualizada hasta los  procedimientos psicológicos y la involucración en la política social, la planificación y el desarrollo.

Esta labor incluye el asesoramiento, el trabajo social de casos, el trabajo social con grupos, la educación social y la intervención social y terapia con familias, así como las ayudas a las personas para la obtención de los servicios y recursos dispuestos por la sociedad.

Por otro lado, el trabajo del personal sanitario comparte con el de los trabajadores sociales muchos de los aspectos anteriores, a los que se une el riesgo derivado del posible contacto con contaminantes biológicos (por el contacto con sangre u otros líquidos biológicos contaminados), que conforma un panorama de riesgos higiénicos particularmente complejo.

Tanto en la asistencia social como en la sanitaria, aparecen con peculiar frecuencia problemas ergonómicos (derivados del movimiento de enfermos o personas con minusvalías) y psicosociales (por la carga mental e incluso la aparición de actos violentos).

Con el fin de controlar las consecuencias de consumo de alérgenos por consumidores con alergias o intolerancias, se debe informar completamente sobre la naturaleza y composición de los alimentos que se compran o consumen. Existe una necesidad clara de etiquetar los ingredientes que se consideran alérgenos e identificar las posibles contaminaciones cruzadas con alérgenos con el fin de que los consumidores puedan tener una clara información y conocimiento de lo que compran o consumen.

Los cambios en la legislación relativa al etiquetado e información nutricional de los alimentos, están derivando a mejoras significativas al respecto.

Aunque todavía queda un largo camino que recorrer, por la posible presencia de alérgenos en niveles muy bajos, derivados de las contaminaciones cruzadas.

Con este manual lo que pretendemos es ajustarnos al nuevo Reglamento Europeo 1169/2011 que entró en vigor el 13 de Diciembre de 2014. El presente curso cubre las necesidades formativas derivadas del Reglamento Europeo 1169/2011 sobre la información facilitada al consumidor, respecto a los alimentos que contengan ingredientes que causen alergias o intolerancias alimentarias, que se presenten sin envasar para la venta al consumidor final y a las colectividades, o en el caso de los alimentos envasados en los lugares de venta a petición del comprador o envasados para su venta inmediata.

El dominio práctico del fuego supone una de las etapas más importantes del progreso humano, cuyos efectos duran todavía. Sin embargo, el uso continuo y cada vez más profuso de materias combustibles de todo tipo hace que se produzcan, a menudo, fuegos no deseados que causan importantes lesiones personales, muertes, daños materiales y degradación del medio ambiente.

 

Las estadísticas indican que cada año aumentan los daños materiales y las víctimas, producidos por el efecto directo del fuego, calor y llamas, así como por los efectos indirectos de gases calientes, corrosivos y tóxicos.

 

Cuando se declara un incendio existen unas repercusiones económicas y a veces humanas que recaen directamente sobre el que las sufre e indirectamente sobre la sociedad.

 

Ello ha potenciado, que de una forma creciente, se tome conciencia de la necesidad de adoptar las medidas de seguridad que controlen el riesgo, haciéndolo tolerable.

La seguridad alimentaria depende en gran parte de quién manipula los alimentos.

El proceso de compra, conservación, preparación y servicio tienen que ser muy cuidadosos para garantizar al consumidor que “la salud está en la mesa”.

Manipulador de alimentos es toda persona que manipula directamente alimentos envasados o no envasados, equipo y utensilios utilizados para los alimentos, o superficies que entren en contacto con los alimentos y que se espera, por tanto, que cumpla con los requerimientos de higiene de los alimentos. El cumplimiento de las normas higiénicas en su trabajo es esencial en el éxito de los servicios alimentarios.

La actividad de limpieza comprende todas las tareas que tienden a mantener en condiciones higiénicas adecuadas y en orden los lugares de trabajo, de manera que en ellos no se acumule polvo, materiales de desecho, vertidos, etc., y se lleva a cabo mediante la utilización de maquinaria apropiada, también a mano, y casi siempre con agua y detergentes varios.

Son muchas las ocasiones en las que, por rutina, tendemos a considerar que el trabajo cotidiano carece de riesgos importantes, así ocurre también con los trabajadores que realizan las tareas de limpieza, ya sean de la propia empresa, o de una empresa externa subcontratada. Sin embargo, debemos tener presente que en el sector de la Limpieza confluyen muchos factores de riesgo, algunos de los cuales se materializan en accidentes o enfermedades profesionales.

Contrario a lo que a veces se piensa, esta actividad profesional es bastante compleja, debido a la utilización de equipos de trabajo y sustancias; y también es una actividad especialmente peligrosa por sus características: son muchos los sectores productivos donde se desarrolla y además de sus propios riesgos, en muchas ocasiones los operarios de limpieza están sometidos a los de las instalaciones donde prestan servicio.

Los riesgos posturales, la utilización de sustancias químicas diversas, el uso de las máquinas, en ocasiones complejas, con las que se realizan las tareas y la organización del trabajo son algunos de los puntos a los que debe prestarse especial atención con el fin de implementar métodos operativos con comportamientos seguros y lograr de este modo cada vez un mayor nivel de seguridad y salud para los trabajadores.

El sector del comercio ha sufrido en los últimos años un cambio vertiginoso, pues en gran parte de los países desarrollados, lo que antes era un sector formado por pequeñas tiendas y almacenes, está ahora dominado por grandes superficies dirigidas por grupos multinacionales que compiten por el mercado mundial.

En cada territorio puede darse un panorama propio, marcado siempre por algunas generalidades: la existencia de grandes superficies comerciales y de ocio y la sobrevivencia de pequeños comercios, generalmente en el centro de las ciudades o en el interior de diferentes barrios. Cada tipo de establecimiento, cada tipo de actividad, tiene sus propios riesgos.

Este manual se propone examinar los riesgos derivados de las tareas del personal del sector del comercio y proporcionar un conocimiento sobre la protección adecuada frente a los riesgos que inciden en la salud y seguridad de los trabajadores en las diferentes tareas.

Si bien es cierto que el trabajo en el sector comercial presenta uno de los índices de siniestralidad más bajos en comparación con otras actividades empresariales, no lo es menos el hecho de que las tareas desarrolladas en este tipo de establecimientos están extendidas a la práctica totalidad del tejido empresarial.

Es por el gran número de personal afectado, y no tanto la gravedad de los accidentes que en este tipo de dependencias se producen, que se debe poner énfasis en la prevención de los mismos. Y aún más, cuando existe la creencia errónea, de que en algunos tipos de comercio no hay riesgos.

Por tanto, es de vital importancia conocer las medidas preventivas generales, las prácticas de trabajo seguro, las medidas de protección colectiva adecuadas y el correcto uso de los Equipos de Protección Individual (EPI’s) en el sector.

Los talleres de reparación de vehículos constituyen una actividad de fuerte implantación en las sociedades modernas, debido a la necesidad de un mantenimiento permanente del parque automovilístico. En todas las ciudades, pueblos e incluso carreteras proliferan este tipo de empresas, y con ellas, inevitablemente, surgen riesgos laborales.

Como es sabido, la legislación preventiva establece la obligación de informar y formar a los trabajadores sobre los riesgos presentes en su entorno laboral, así como, sobre las medidas preventivas, organizativas y técnicas para minimizar y enfrentar adecuadamente dichos riesgos.

Es importante tomar conciencia de que la Prevención tendrá cada vez mayor éxito en la medida en que haya un cambio cultural, en que se adopte una cultura de trabajo que incorpore hábitos y procedimientos de actuación seguros y saludables. Es muy importante concienciar a todos los integrantes de la relación laboral de que son ellos los responsables últimos en el cumplimiento de ciertos comportamientos que garanticen la propia Seguridad.

Por otra parte, la realidad demuestra que un trabajo bien hecho es siempre un trabajo seguro. En otras palabras: la prevención es una buena aliada de la productividad y de la disminución de los costes en la empresa.

Las alergias e intolerancias alimentarias han incrementado en los últimos años, así como el mayor interés de los consumidores al respecto. Sin embargo, aún se considera escaso el conocimiento y la comprensión de la industria acerca de los riesgos de los alérgenos presentes en los alimentos.

Con el fin de controlar las consecuencias de consumo de alérgenos por consumidores con alergias o intolerancias, se debe informar completamente sobre la naturaleza y composición de los alimentos que se compran o consumen. Existe una necesidad clara de etiquetar los ingredientes que se consideran alérgenos e identificar las posibles contaminaciones cruzadas con alérgenos con el fin de que los consumidores puedan tener una clara información y conocimiento de lo que compran o consumen.

Los cambios en la legislación relativa al etiquetado e información nutricional de los alimentos, están derivando a mejoras significativas al respecto.

Aunque todavía queda un largo camino que recorrer, por la posible presencia de alérgenos en niveles muy bajos, derivados de las contaminaciones cruzadas.

Con este manual lo que pretendemos es ajustarnos al nuevo Reglamento Europeo 1169/2011 que entró en vigor el 13 de Diciembre de 2014. El presente curso cubre las necesidades formativas derivadas del Reglamento Europeo 1169/2011 sobre la información facilitada al consumidor, respecto a los alimentos que contengan ingredientes que causen alergias o intolerancias alimentarias, que se presenten sin envasar para la venta al consumidor final y a las colectividades, o en el caso de los alimentos envasados en los lugares de venta a petición del comprador o envasados para su venta inmediata.

Los establecimientos alimentarios deberán tener establecidos y en funcionamiento su Plan de APPCC. El control de alérgenos es un peligro más que se debe incluir dentro de este plan.

El curso es obligatorio para el sector de la restauración (bares, hospitales, catering, restaurantes, colegios, etc.) y para todos los comercios que venden productos a granel (panaderías, pastelerías, charcutería, carnicería, etc.).

El curso está dirigido a profesionales y técnicos del sector agroalimentario aplicado a la industria alimentaria, así como para aquellas personas que deseen adquirir conocimientos en esta área específica. Especialmente a personas interesadas en adquirir las competencias necesarias para desempeñar funciones de desarrollo, implantación y mejora de mecanismos del control de estos alimentos dentro de la cadena de suministro de alimentos.

Sin el transporte difícilmente podríamos concebir la vida moderna. Se trata de una actividad productiva con una estructura bastante compleja y una importancia vital para la economía a escala local, nacional y mundial, pues influye decisivamente en factores de relevancia económica como el empleo, la utilización de materias primas y bienes manufacturados, la inversión de capital público y privado en camiones, buques y otros medios de transporte y la generación de ingresos fiscales a través de los impuestos sobre los carburantes, fletes, etc.

El sector del transporte ha experimentado una continua evolución a medida que se han ido superando barreras geográficas y se ha mejorado la técnica.

Así, a principios del siglo XX, el desarrollo del motor de combustión interna, combinado con la generalización del uso de los vehículos motorizados, extendió el transporte por carretera como sistema de desplazamiento. Con el perfeccionamiento de las vías de circulación, el transporte de mercancías por carretera permitió realizar la entrega de éstas a domicilio. Esta flexibilidad es superior a la que podrían ofrecer otros medios de transporte, como el ferrocarril o las vías fluviales, por lo que el transporte por carretera es uno de los más utilizados para el trasiego de mercancías y pasajeros.

Los trabajadores del sector deben poseer una cualificación y una competencia elevada, pues los avances de la tecnología son constantes y exigen un continuo esfuerzo de adaptación. Entre sus tareas, aparte de la conducción de vehículos, y transporte de mercancías, destacan las de mantenimiento, reparación y limpieza del vehículo, y las de organización de la carga y descarga.

Ellos son los responsables del transporte hasta la llegada del mismo a destino (incluidos la seguridad, el orden, los documentos de expedición, el libro de ruta, los riesgos que entrañan las mercancías para las personas y el medio ambiente, el cobro de billetes a viajeros, etc.).

Desde el punto de vista preventivo, el universo de la Hostelería tiene peculiaridades muy marcadas. La primera de ellas es la existencia objetiva de un menor nivel de riesgos, sobre todo de aquellos relacionados con el manejo de maquinaria pesada y ambientes laborales complejos propios de las grandes empresas productivas, como las metalúrgicas, las de la construcción y otras muchas.

Por otra parte, como el mayor producto de una entidad turística es el buen trato al cliente, en el negocio hotelero se hace más evidente la relación entre el bienestar del trabajador y su buen desempeño profesional.

En el sector turístico, mundialmente conocido como la “industria sin chimeneas” hay, de todos modos, una serie de riesgos que deben tenerse muy en cuenta. En algunos casos, los riesgos laborales se derivan principalmente de las peculiaridades de contratación propias de este sector: la estacionalidad en el empleo y la utilización en ocasiones de personal poco cualificado, lo cual contribuye a la falta de formación de los trabajadores. También, a una serie de prácticas incorrectas convertidas ya en hábito y por tanto difíciles de abandonar.

Además, en el sector hotelero hay que seguir de cerca una serie de factores de riesgos relacionados con la Ergonomía y Psicosociología, pues la carga de trabajo, la fatiga y el estrés pueden incrementarse en épocas de mayor ocupación turística.

Por todo ello, seguridad y calidad van de la mano de un modo muy evidente en este sector. Para contribuir a mejorar cada vez más la seguridad y salud, y también la calidad del trabajo, el presente manual presenta, de forma clara y directa, un análisis de los riesgos comunes y específicos del sector hotelero en todas sus categorías profesionales, así como recomendaciones preventivas útiles para avanzar hacia un entorno laboral seguro y eficiente.

La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales supondrá un pilar fundamental para el desarrollo de esta política de protección de la salud y será el resultado de la adaptación de varias directivas europeas en prevención de riesgos, especialmente la Directiva del consejo 89/391/CEE de 12 de Junio, relativa a la aplicación de medidas para promover la mejora de la salud de los trabajadores en el trabajo.

 El objeto de la presente Ley es promover la seguridad y la salud de los trabajadores mediante la aplicación de medidas y el desarrollo de las actividades necesarias para la prevención de riesgos derivados del trabajo.

 Los trabajadores deben conocer los riesgos a los que están sometidos para poder evitarlos. Y para conocerlos deben tener la formación necesaria. El empresario debe proteger al trabajador de estos riesgos y en consecuencia debe garantizar que el trabajador reciba una formación teórica y práctica, suficiente y adecuada, en materia preventiva, tanto en el momento de su contratación, como cuando se produzcan cambios en las funciones que desempeñe o se introduzcan nuevas tecnologías o cambios en los equipos de trabajo. 5 Prevención de Riesgos Laborales PEMP.

Las alergias e intolerancias alimentarias han incrementado en los últimos años, así como el mayor interés de los consumidores al respecto. Sin embargo, aún se considera escaso el conocimiento y la comprensión de la industria acerca de los riesgos de los alérgenos presentes en los alimentos.

Con el fin de controlar las consecuencias de consumo de alérgenos por consumidores con alergias o intolerancias, se debe informar completamente sobre la naturaleza y composición de los alimentos que se compran o consumen. Existe una necesidad clara de etiquetar los ingredientes que se consideran alérgenos e identificar las posibles contaminaciones cruzadas con alérgenos con el fin de que los consumidores puedan tener una clara información y conocimiento de lo que compran o consumen.

El presente curso cubre las necesidades formativas derivadas del Reglamento Europeo 1169/2011 sobre la información facilitada al consumidor, respecto a los alimentos que contengan ingredientes que causen alergias o intolerancias alimentarias, que se presenten sin envasar para la venta al consumidor final y a las colectividades, o en el caso de los alimentos envasados en los lugares de venta a petición del comprador o envasados para su venta inmediata.

El curso es obligatorio para el sector de la restauración (bares, hospitales, catering, restaurantes, colegios, etc.) y para todos los comercios que venden productos a granel (panaderías, pastelerías, charcutería, carnicería, etc.).

El curso está dirigido a profesionales y técnicos del sector agroalimentario aplicado a la industria alimentaria, así como para aquellas personas que deseen adquirir conocimientos en esta área específica. Especialmente a personas interesadas en adquirir las competencias necesarias para desempeñar funciones de desarrollo, implantación y mejora de mecanismos del control de estos alimentos dentro de la cadena de suministro de alimentos.

Si bien las oficinas y despachos no poseen el alto nivel de riesgos ni de accidentes laborales propios de otros sectores, sí es cierto que gran cantidad de personas desempeñan su trabajo en este marco, bien en empresas de servicios, consultorías y oficinas propiamente dichas, como en labores de apoyo a multitud de actividades industriales y profesionales.

 El hecho es que las tareas desarrolladas en este tipo de establecimientos están extendidas a la práctica totalidad del tejido empresarial. Es entonces por el gran número de personal afectado, y no tanto la gravedad de los accidentes que en este tipo de dependencias se producen, que se debe poner especial énfasis en la prevención de los mismos. Y aún más, cuando existe la creencia errónea de que en la oficina no hay riesgos.

 Por otra parte, la irrupción de la informática y de todos sus adelantos tecnológicos ha supuesto indudables ventajas tanto en eficiencia como en comodidad, pero también han traído al entorno de las oficinas una serie de problemas de salud laboral que merecen ser tenidos muy en cuenta.

En este manual se realiza un recorrido por los aspectos de interés en relación con la seguridad y salud en los lugares de trabajo (Real Decreto 486/97), los riesgos de seguridad, las condiciones ambientales del trabajo, las disposiciones mínimas relativas a la manipulación manual de cargas que entrañe riesgos, en particular dorso-lumbares, para los trabajadores (Real Decreto 487/97), la fatiga crónica derivada de la carga de trabajo mental y física, las disposiciones mínimas relativas al trabajo con equipos que incluyen pantallas de visualización (Real Decreto 488/97), además del disconfort derivado de la ausencia de un diseño ergonómico del puesto de trabajo; entre otros muchos temas, todos ellos esenciales para el bienestar físico y psicológico de los trabajadores de las oficinas y despachos.

 

Todos esperamos que los alimentos que consumimos sean inocuos y aptos para el consumo.

Las enfermedades transmitidas por los alimentos y los daños provocados por éstos pueden llegar a resultar fatales.

Ante este panorama, surge la necesidad de establecer nuevos medios para controlar los posibles riesgos para la salud a través de la cadena alimentaria. 

Nadie puede poner en duda que con el desarrollo de los sistemas de transporte se configura un nuevo concepto de comercio y de sociedad en general. Es más, en sus comienzos, la especial capacidad estructurante y multiplicadora del transporte terrestre posiblemente aportó mucho más que cualquier otro sistema a las demandas de  movilidad, accesibilidad y desarrollo de las sociedades.

 Es una opinión muy compartida la de que mejorar la seguridad con la aplicación de medidas técnicas, organizativas y de control, es insuficiente. En este sentido es importante aclarar que la seguridad se comporta como un sistema de equilibrios, de manera que si dirigimos todas las intervenciones hacia aspectos tecnológicos, de infraestructuras o normativos y no incidimos, como mínimo de la misma manera, en el factor humano, el sistema se descompensa y aparece el accidente.

 En respuesta y en la línea de preocupación y operatividad de la empresa con respecto a la seguridad se han diseñado estos cursos de “Prevención de Accidentes Laborales por Tráfico; Accidentes “in-Itinere” y accidentes en Misión”, que con el objetivo ambicioso que nos hemos marcado de accidentalidad 0 pretenden dotar a los trabajadores en general de aquellos conocimientos y actitudes que les permitan incidir en las diferentes causas que están explicando en un alto porcentaje la causación de los incidentes y por tanto en la ocurrencia de los indeseables accidentes.

La Ley 32/2006, de 18 de octubre, reguladora de la subcontratación en el sector de la construcción establece en su artículo 4, apartado 2, punto a), que las empresas que pretendan ser contratadas o subcontratadas para trabajos de una obra de construcción deberán "acreditar que disponen de recursos humanos, en su nivel directivo y productivo, que cuentan con la formación necesaria en prevención de riesgos laborales".

Entre los contenidos formativos específicos se encuentra un programa dirigido a gerentes de empresa. Es esencial que esta figura adquiera conocimientos en materia de prevención de riesgos laborales, de manera que pueda comprender mejor los fundamentos de la gestión preventiva y así también tomar conciencia de su importancia y del papel que le corresponde asumir en el adecuado desarrollo de la misma. Todo ello con el objetivo de alcanzar una auténtica integración de la prevención en la propia gestión empresarial.

Es fundamental el compromiso de la gerencia de la empresa en materia preventiva. Su implicación es fundamental para implantar una cultura preventiva que alcance a toda la estructura empresarial, de tal manera que la seguridad y la salud en el trabajo esté presente en todos los niveles jerárquicos y en todos los aspectos que concurren en la actividad de la empresa.

Existe doble motivación para la formación en Primeros Auxilios. Por un lado, el compromiso moral de solidaridad humana que está presente en toda situación de emergencia. Por otro, la obligación legal de disponer en todos los centros de trabajo de personal capacitado para los primeros auxilios.

En ambos casos, no se trata solamente de «querer» sino también de «saber». La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/95, de 8 de noviembre), en su artículo 20, estipula que de un análisis de las posibles situaciones de emergencia en el medio laboral se han de tomar las medidas necesarias en materia de evacuación y, especialmente, de primeros auxilios. Para ello, los empresarios y responsables deberán designar empleados encargados de poner en práctica estas medidas. Estas personas habrán de poseer la formación necesaria.

Pero no sólo los socorristas han de estar en condiciones de prestar esos primeros auxilios. Los conocimientos sobre el organismo humano, los signos y síntomas de lesiones y las técnicas básicas de actuación para salvaguardar la vida humana deben incorporarse al bagaje de la educación en materia de Prevención de Riesgos Laborales de todos los empleados.

Es más, se trata de unos conocimientos cuya utilidad se extiende a todos los ámbitos de la vida, más allá del estrictamente laboral. Este cuaderno aporta los conocimientos teóricos básicos para abordar la primera asistencia a diversos accidentes y lesiones de otras personas, enfrentarse a lesiones propias y a situaciones de rescate y emergencia, y prestar especial atención a las técnicas que permiten un «soporte vital básico» en casos de grave compromiso para la vida.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales supone a las empresas realizar un esfuerzo de adaptación importante para cumplir con las exigencias que de ella se derivan.En lo que a formación se refiere, el empresario está obligado a proporcionar la formación adecuada a los trabajadores para el correcto desempeño de sus funciones.

En el Reglamento de los Servicios de Prevención, se han diferenciado básicamente tres tipos de funciones a efectos de determinación de las capacidades y aptitudes necesarias para la evaluación de riesgos y el desarrollo de la actividad preventiva. En cada uno de ellos se especifican los contenidos formativos mínimos que deberán impartirse para las funciones del nivel básico.